
Nunca aparezco en tus oraciones, pero bien sabes que al principio hablas de mi y hasta usas mis palabras para decir las tuyas. No estoy nunca en medio por que soy siempre la solución a tus problemas, ya sabes, “la culpa es del ausente”. Y así de pronto te das cuenta que limito todo a tu alrededor, siempre oscilando entre oculto y distante, entre lo banal de decir las cosas de frente; y llego a nombrar los grandes temores que tienes al mirar el papel en blanco. Luego, sin previo aviso, dejas callado a mi recuerdo al margen de la hoja, mirando los renglones llenos de palabras mías.
“ Y preguntó la luna al sol, por que llega tan tarde cuando ella se va?”.
Él solo quiere verme partir con lo tácito de mi ausencia, me quiere de lejos, distante… pero se que me ama”