Sin más preámbulo que el propio

By maris!

 

 

El dolor de aquello que uno no ve, no se compara con la pena de saber que no existe, el sentido de las palabras se vuelve nulo con el tiempo, cuando ya la liebre blanca de la libertad se nos ha escapado. No hay vocablo ni necesidad que expresen aquellas vivencias que han marcado al latido del corazón. Solo el ser de cada uno comprende el porque de cada cosa y sabe  lo que significa cada suspiro de su existencia.

Andar sin más impulso que el viento de las emociones cotidianas y atados a las relaciones humanas que nos regalan desdichas, desamores, desilusiones pero que nos hacen sentir vivos a cada minuto.

Consumir lo artificial para no sentirnos fuera del lugar, creer que la originalidad invade cada paso de nuestra trayectoria, cuando solo la banalidad y la inseguridad del convencimiento de que tenemos el poder de las cosas entre nuestros dedos, solo se suma al cáncer de las mentiras que desayunamos en cada despertar.

Reconociendo posibilidades y oportunidades creemos que somos dueños del señor reloj y que la estaticidad no permitirá mover nuestras piezas cuando la voluntad llegue. Sin saber que nos dormimos y nos ahogamos en lo común de cada día.

Sin más arte que la mentira absoluta. Hoy me encuentro en donde estoy con la mente en blanco y con el corazón anestesiado, esperando renacer.

Una respuesta para “Sin más preámbulo que el propio”

  1. rosmelia Dice:

    amigaaa te pasaste!! q lindo q escribes!!!! tkm!!!!!! cdt! =)

    tu amigota! de Perú!!!

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